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viernes, abril 13, 2007

Mas basura

El anterior escrito fue motivado por un artículo de la revista semana que leí en su versión electrónica. En él, la falta de un periodismo cultural se hace más que evidente. Quienes están opinando en este país sobre "cultura" son un puñado de idiotas, con silicona en el cerebro y poder inmerecido para transmitir su baba. Lo peor de todo el asunto es que tienen credibilidad, aunque en sus escritos sólo se lea la palabra basura. Pues sí, nos hemos vuelto consumidores de basura y basura decidieron darnos. En forma de protesta les dejo el siguiente párrafo:

Basura basura basura basura basura basura, basura basura basura basura. Basura, basura, basura , basura, basura , basura, basura, basura, basura basura basura. Basura basura basura basura basura.


Despues de escribirlo varias veces, se refunde el significado y sólo queda la imagen, o en mi caso el sonido; la forma, no el contenido.

Da rabia que nos ganen la batalla los medios, y que nos hayan hecho olvidar de los contenidos. La cultura ahora es silicona, culo y baba.

Por otro lado, quedé impresionado con un grupo de danza que vi en televisión (claro está, no lo vi en rcn ni en caracol), lastimosamente no alcancé a verlo desde el comienzo, y los créditos del final pasaron tan rapido que me cogieron de sorpresa y apenas quedé con la vaga información de que era un grupo de danza brasilero, aunque por la calidad del montaje pensé sería europeo, más no, no en toda latinoamérica se conforman con un par de tetas. La coreografía, el diseño del escenario, la música, todo maravillosamente junto. Y yo leyendo basura. Si alguien tiene el dato se lo agradecería. Lo pasaron en film and arts, y la escenografía era un simple y bellisimo juego de luces, donde predominaba el rojo.

miércoles, abril 11, 2007

De cómo un anónimo se arrepiente y aún así no queda conforme

Una bebida en mi mano; siempre algo de licor, no demasiado, el suficiente para sentirme ligeramente distinto, alterado. Miles Davis restregándome su improvisada perfección en cada frase, en cada prodigioso error de su trompeta ronca. Un libro en la otra mano, primero Nabokov desplegando toda su destreza para no decirme nada, y aún así maravillarme, después Caicedo, vivo en cada palabra, intenso, siento su respiración en la nuca, tan agitada como la mía pero irremediablemente más vital. Y entonces se manifiesta, el malestar ataca, me pone en pie y me arrastra hasta el computador, que dormía lastimosamente en una habitación sin gracia. Ni la bebida (aunque aún me acompaña), ni la suerte de melancolía de Miles, pudieron retenerme en ese momento de tranquilidad y equilibrio perfecto. Tenían que venir las palabras a interrumpir, violentas y torpes, como militares de una dictadura buscando pistas en una biblioteca. Y para qué, para no saber qué decir, para estar pensando y repensando cada palabra en esta suerte de estreñimiento retórico? Mierda, qué gran mentira. Hoy hice algo malo, injurié a un desconocido anónimamente, y me importó más la pulcritud de la injuria, su perfecta redacción, que la injuria misma. Es tonto pensar en eso, pero me sentí obligado a opinar y decir mitómano insufrible, a un tipo que vi una sola vez en mi vida, pero que terminó por entrometerse en conversaciones y pensamientos míos, sin proponérselo tal vez, pero incomodando, como todo dios falso. El caso es que ahí estaba el artículo, evidenciando una gran farsa, y ahí estaban sus seguidores ignorantes, ayudando a enturbiar lo que para mí es nítido e indiscutible: que este tipo es un farsante. No tengo pruebas, más que el sentido común y la lógica de marras. Pero aún así no me cabe duda de que la revista miente, que él miente, que sus seguidores creen en sus mentiras, que si no supiera lo que sé, no estaría escribiendo esto. Y entonces dudo de la supuesta integridad de la revista, de sus pomposos periodistas, de su historia intachable. Y qué tal que sí sea lo que dicen es, y sus conciertos cambien vidas, y llamarle maestrísimo sea apenas una mera cortesía al no encontrar palabras para describir lo que hacen sus dedos con el piano. Que tal que sea yo el equivocado, que mi ignorancia me haya dejado ciego y vea tan sólo el santo. Entonces me arrepiento de haber sido tan banal y ligero calificando con denuestos a un pobre tipo que podría ser fácilmente el mejor pianista de Colombia, y por que no, del mundo, del universo, porque si hay reinas universales debería haber también pianistas, y su estrafalario proceder sea el de un genio y no el de un farsante. Busqué en Google, en altavista, su nombre aparecía en dudosos artículos, nada que me dirigiera en la dirección del “loco genial” y no en mi propia versión de esa frase, la de “loca insufrible”. Más tarde vino el comentario de una tal Luz Angela, con quien sé, estudió. Lo ratificaba todo, le daba ánimos y me dejaba a mí sin palabras. ¿Estaba siendo injusto acaso? ¿Su éxito me molestaba tanto como para estar actuando mezquinamente sin sentido de la realidad, impulsado por la envidia y el temor al propio fracaso? No sé aún, pero volví a la página del nefasto artículo que tanta zozobra me produjo y escribí otro comentario, esta vez sin seudónimo, tratando de ser lo menos destructivo posible, como me enseñaron en esa clase aburridísima del colegio que reemplazó a la de religión. ¡Toda crítica debe ser constructiva! Casi un eslogan, un modo de vida, una moral y una ética. Creo haberlo logrado. Salirme con la mía dándole algo de crédito fue posible, como siempre, con artilugios retóricos y falsa erudición. No quedo conforme, quiero verdad, poder opinar sobre lo que digan mis oídos, no aportar más confusión e ignorancia al asunto. En definitiva, bien por él, sea cual sea su logro, y mal por mí. Lancé injurias que dolieron, o más bien, mezclé dos asuntos que no debían estar juntos con esa intención, la de causar daño, y calaron, pues la avalancha de frases reivindicatorias fue superior a cualquier expectativa mía al respecto. Lamento haber mentido, o haber confiado en mentiras de otros, que viene a ser lo mismo. Mas ratifico lo que pienso, y si les parece excesivo todo este asunto, discúlpenme, tenía que hacerlo. Aunque perfectamente hubiera podido quedarme en mi silla, con Miles y Caicedo, alejado del mundo y sus trampas. No fue así, y este escrito es la consecuencia.

domingo, marzo 11, 2007

Mi primera marcha, que nunca fue tal

Estaba solo. Me encontraría con N en el planetario. Le colgué y alcancé tan sólo a dar unos pasos cuando vi la avalancha de gente venir hacía mi, una tanqueta echando agua y el aire enrarecido por los gases. La llamé de nuevo. Me contestó agitada, estaba entre la avalancha y como yo, había alcanzado a respirar el aire maligno. La garganta me picaba y los ojos lagrimeaban. Corrí hacia una esquina del centro internacional y desde allí vi a algunos manifestantes arremeter con piedras contra los vidrios de un Banco. Creo que ese fue el inicio de lo que en los medios llamaron actos vandálicos. Si en un principio fueron pocos los que se animaron a lanzar piedras, en corto tiempo se hizo un buen grupo que contemporáneamente, destruían ventanales a ambos lados de la séptima y corrían hacia el norte, donde otros edificios de entidades bancarias esperaban inermes a que llegaran las primeras rocas. Vi a algunos participantes destruyendo bolardos para convertirlos en armas contundentes. N no aparecía, pero lográbamos actualizarnos y pasarnos pormenores de lo que veíamos en distintos puntos, gracias a nuestros celulares. Los manifestantes tuvieron mucho tiempo para hacer de las suyas sin que apareciera el más mínimo aparato represor de la fuerza pública. Un policía de tránsito fue arrojado de su moto y golpeado brutalmente, pero no pasó a mayores pues la pronta intervención de voces conciliadoras logró alejar a quienes pateaban y golpeaban maquinalmente. Aunque intentaba alejarme de la ola de violencia, parecía que cualquier sitio que decidiéramos con N para encontrarnos, era justo el que escogían para atacar. Me vi corriendo y esquivando piedras a los largo de la séptima. Las cosas ya se habían salido de control, y yo entretanto me preguntaba: ¿y la fuerza pública?. El instinto de conservación me hacía pensar que tanta espera por parte de la policía era sólo una estrategia para justificar la violencia que vendría después. Tenía miedo. Por fin me encontré con N. También estaba sola y agitada. La vi caminar por entre los tira piedras con su celular en la oreja, mirando hacia todas partes para encontrarme, en una escena que me pareció hermosa, como ella. Ya juntos, seguimos caminando, y por fin logramos alejarnos un momento del epicentro, y desde allí, comentar perplejos el horror de la escena, pues no todos lo días se asiste al centro a ver cómo es destruido. Pero pronto tuvimos que correr de nuevo. Un par de tanquetas se aproximaban y los de el esmad con ellas. Bajamos por calles que desde la perspectiva del perseguido, parecen callejones sin salida. Entramos a un edificio de apartamentos, y en el lobby esperamos. La señora de la recepción se escondió tras el mostrador al vernos entrar, y tuve que decirle que se calmara y cerrara la puerta, en un tono que no me conocía. Claro, para ellos éramos terroristas. Pero ahí no podíamos estar mucho tiempo, así que salimos a la calle sin saber bien para donde coger. En la trece sonaban disparos, en la caracas rompían más vidrios y las tanquetas reprimían, la séptima era territorio esmad. Esperamos algo aturdidos hasta que nos decidimos a seguir por la caracas. Las cosas ya se habían calmado. Pudimos ver a un celador barrer con rabia los escombros de vidrio del concesionario de motos que cuidaba. Los manifestantes fueron todos dispersados hacia la soledad y teusaquillo, por donde más tarde caminamos y presenciamos detenciones selectivas apoyadas con violencia, a personas que como nosotros, sólo caminaban por ahí. Pero no podría asegurar que fueran inocentes, igual nada justificaba la vioencia con la que lo hacían. Informantes y sapos espontaneos ayudaron a que las capturas fueran efectivas, pues no se podían ir con las manos vacías, aún sabiendo que su aletargado accionar fue planeado, porque de otra forma no se puede explicar el que hayan esperado tanto. En realidad fueron muchos los que participaron tirando piedra y saqueando, pero las capturas no se hicieron en el momento, y dudo mucho que las que se efectuaron, hayan sido a quienes lo hicieron. Para entonces, Bush estaba más que acomodado en el Palacio de Nariño, sonriendo estúpidamente ante las cámaras, y eludiendo preguntas incómodas de los periodistas.

Acomodado en un sofa, vi el noticiero de la noche. La noticia simpática de la visita, según la periodista que hacía la nota, era que Bush cambió la imagen que tenía de la ciudad, influida sin duda por el cine basura de su país, que muestra un villorrio ardiendo en medio de la selva cuando habla de Bogotá. El presidente admitió que era distinto a lo que esperaba. Pero no, lo que vio Bush fue un conjunto de calles vacías, el centro de una ciudad enorme vacío, la Plaza de Nariño tan insulsa y fría como siempre, pero vacía. Bush visitó un lugar irreal, donde en vez de personas había militares, comió algún plato típico, seguramente paisa, que no le gustó, y que lo hizo pedorrearse en cuanta reunión tuvo después, saludó amablemente a cuanto lagarto se le apareció por delante, intercambió un par de palabras con Uribe que no definieron nada, fue elogiado y respetado, y se fue con su sonrisa a otro país latinoamericano, donde se repetirá la farsa. Mientras tanto, en algún lugar, 127 personas (oficialmente) esperan a que eso que hicieron, no sea tan grave como para que la fuerza pública, haga eso que ellos creen que hace, con los que cogen en estas circunstancias, y sus motivos de odio, sean horriblemente reales. Lo que sé, es que si es así, no podrán hacer mucho. Espero que así no sea.

martes, marzo 06, 2007

Basura

¿Que por qué no escribo más hoja debida? Porque me cansé de dar explicaciones que ya ni a mí me interesan. Además me estoy rompiendo, y ya no sé qué parte de mí escribió eso. Tiendo a pensar que quedó tirada en alguna calle por la que ya no pienso volver a pasar; puede que un par de niños estén jugando con ella, o que las ratas la hayan devorado, pero seguramente sigue ahí mismo, sin perturbarle la vida a nadie, esperando a que el tiempo haga lo suyo, como lo hace con otros pedazos de basura.

lunes, febrero 05, 2007

Primera parte de mis conclusiones sobre ciertos aspectos de mi vida, en los que he pensado en este tiempo de ocio

HOJA DEBIDA

Cuando los académicos razonan fuera del recipiente

Ahora que soy un músico profesional, con un piche pregrado de una universidad tercermundista, y tengo una hoja de vida archivada (en el mejor de los casos) en distintas instituciones relacionadas con la enseñanza de la música en Bogotá, me doy cuenta que no le intereso a nadie como músico.

Toco piano. Mi formación fue clásica y me mamé varios estudios de toda clase y todo nivel, desde Hannon hasta Chopin, para lograr entrar a la élite de los que mueven los dedos a grandes velocidades y miran al techo de los auditorios en los momentos de mayor alcance místico. Pero nunca fui invitado a su fiesta de virtuosismo y perfección técnica. Tuve que contentarme con el placer que me da tocar sonaticas de Haydn (despreciadas por el público pianístico), cualquier cosa de Bach (que no acepta mediocridad), y últimamente Mompou, a quien creo entender y tocar sin sentir complejos.

Abandoné la composición en la academia, por arrogante más que otra cosa, pues sentía que nadie podía enseñarme nada, y que los modelos de enseñanza eran anacrónicos y descontextualizados, que de ellos no podría sacar otra cosa que frustración y un posible suicidio. Por eso huí a Europa, donde el panorama no era distinto, los compositores también viven de dar clases de teoría y sus composiciones no las conoce nadie.

Entonces me decidí por ser pianista. Luché con viejas mañas aprendidas de dudosos profesores que por ser rusos o polacos o búlgaros, suelen acampar de por vida en países con poca cultura musical, explotando los bolsillos de personajes arribistas o engañando a la academia con falsos títulos. Aprendí a ser paciente, y sólo toqué estudios y ejercicios por seis meses. Más tarde monté obras no muy difíciles, y toqué por primera vez ante un público totalmente desconocido. Recuerdo que en un concierto dedicado a la variación, donde yo intervine con mi versión de las variaciones en fa menor de Haydn, una señora acompañó con el sonido de sus pulseras las variaciones Goldberg, tocadas por otro alumno de mi maestro, perfectamente acoplada al ritmo. Por eso me atrevo a decir que además de desconocido, era un público conocedor. También participé en otro par de conciertos, y aunque en ninguno conocí la perfección, tuve buenos comentarios de gente que como les digo, nunca había visto.

Pero mi estadía en Europa fue corta, y huí de nuevo, pues el fantasma del fracaso y el suicidio no se había desvanecido.

De nuevo en Bogotá, con muchas preguntas de quienes me conocían, y pocas explicaciones mías, empecé a estudiar piano en la nacho, porque mi paso por Los Andes ayudó a ratificar mi posición social: no me interesaba más hacer parte de ese templo a la vanidad intelectual de la clase alta colombiana, convertida en un excelente lugar para las relaciones públicas. La gente como yo que estudia en un lugar así, lo hace para lograr amistades influyentes, que sin tener que pasar hojas de vida, terminen por situarlos a punta de elogios infundados, en un cargo de alguna dependencia del ministerio de cultura. No era mi caso, yo quería en serio ser compositor, pero en ese lugar no lo hubiera logrado, aunque de pronto el puesto en el ministerio sí.

sábado, febrero 03, 2007

Cómo agregar vacío

Propuestas paralelas al día sin carro:


Día sin paras
Día del no trabajo
Día sin fe
Día sin patria
Día sin fronteras
Día sin balas
Día sin políticos
Día sin Shakira
Día sin televisión
Día sin celular
Día sin La FM
Día sin noticias de farándula
Día sin farándula
Día sin visas
Día sin torturas
Día sin Uribe


Algunas ya puestas en marcha, exitosamente, no sobra decir, en varios países:

Día sin agua
Día sin luz
Día sin comida
Día sin dignidad
Día sin trabajo
Día sin dinero
Día sin salud

(los esfuerzos han sido encomiables en estos asuntos, algunos países hasta gozan de años en ciertos items)

Por otro lado, quiero aclararle a los periodistas de este país, que Bob Geldof no es el cantante de pink floyd, ni lo fue nunca. Actuó en The Wall, película de Alan Parker, con música del citado grupo. Bob Geldof musicalmente es una basura, sus mayores meritos han sido ser un gran diplomático y tener las amistades precisas para poder congregar gente más famosa y más rica que él en varios escenarios, con fines sociales y mucha demagogia. Y bueno, es un tipo simpático, y hasta ahí llega su gracia. Pero ahora parece que todo el que llega a Cartagena es una divinidad, y los periodistas babean por ir a preguntar estupideces en el lobby del Santa Clara. A quien se puede culpar: a las facultades de comunicación social? al público enceguecido por tanto falso destello de "estrellas"? al arribismo cultural de nuestros medios?

jueves, enero 11, 2007

Aforismo

La inteligencia puede hacerte ver bello, la belleza nunca te hará inteligente.

martes, julio 04, 2006

De desfiles y orgullos

El siguiente escrito es un paréntesis al árticulo de mi relación con la música, el cual se encuentra en receso.

Camino a casa, desde el Carrefour de la 170 (único lugar que tenemos los que vivimos por esta zona para hacer eso que hacen los citadinos: comer en restaurantes, tomar capuchinos y expresos, cortarse el pelo, enviar correspondencia, o simplemente buscar algo en la zona de rebajas, aunque no se tenga plata para nada) estuve pensando en el enfoque que debía darle a lo que me dispongo a escribir. Y si bien, es apenas natural que un escrito provenga del análisis, del tiempo muerto; no es habitual que me haga tantos cuestionamientos para escribir.

El domingo pasado se celebró a fuerza de imposición y arrojos personales, una marcha más por la séptima con motivo del día del orgullo gay. Según cierta información de prensa, cerca de 10.000 personas marcharon. Era un grupo heterogéneo de homosexuales o simpatizantes (bisexuales y heterosexuales), donde cabían desde la reina seleccionada para miss travesti internacional, hasta desprevenidos espectadores, atraídos por el colorido y la alegría (gaiety) de los participantes. Hasta ahí, si estuviéramos en San Francisco o Nueva York, no habría nada más que agregar. Pero no es así, estamos en Colombia, un país extraño y violento, donde con frecuencia, la insensatez, la corrupción y la ley del que más tiene y más balas dispara por minuto, terminan por sustituir a los valores de un estado social de derecho; las palabras justicia y democracia son reemplazadas por fuerza y poder. En este contexto, no es de extrañar que un simple desfile de un grupo minoritario por reivindicar sus derechos y su posición en la sociedad, cause tal derroche de sandeces, como las dichas en el foro del tiempo con motivo del artículo que comentaba el desfile, y reviva ese espíritu de país morrongo, de fundamentalistas del horror y la estupidez, que cada tanto aparece cuando de pisotear derechos se trata.

Pero ese ímpetu iracundo con el que nos lanzamos contra gente que ni conocemos ni queremos conocer se lo aplicamos a todo, y por nombrar sólo un ejemplo reciente, recuerdo que Daniel Samper, el columnista y escritor, en época de campaña fue bombardeado con correos donde de la manera más ofensiva y violenta (en lo que las palabras pueden ofrecer a la violencia) se le cuestionaba y descalificaba por su posición política. Y aclaro que es prudente y necesario que se cuestionen las posiciones de quienes tienen el poder de opinar para millones, pero no de la manera en que se hizo, pues aporta sólo odio y confusión. Yo mismo fui objetivo de ese bombardeo, cuando me dio por responderle a una señora que desvirtuaba la información de una cadena contra Uribe, diciendo que todo era falso. Le escribí diciendo que tal vez no todo era falso, y que apoyar a alguien no significa creer ciegamente en sus actos y no cuestionarlos, por principio. La señora me respondió con varios mensajes insultantes en un lapso de pocos minutos. Por supuesto puse su correo en indeseados y le escribí un último mensaje diciéndole que no quería que me escribiera una sola vez más. Mi intensión de tener un dialogo con esa señora se fue literalmente para el carajo. Al parecer las personas de bien de este país no quieren tener que ver con nadie que no piense y actué como ellos. Lo importante es que vamos p’adelante, así no tengamos la más mínima idea de qué quiera decir eso, si adelante hay un abismo o una muralla o un desierto... (pero no pienso alimentar más semejante metáfora tan simplista).

Leyendo los comentarios del foro, parece que en vez de hablar de personas, se hablara de desechos putrefactos. Es evidente que una persona que se atreva a confesar lo siguiente: De solo imaginarme dos varones en la intimidad me voy en vomito.... Que porqueria, que asquerosidad, Tiene un problema que no tendría por qué trascender más allá de la esfera privada, y , mucho menos convertirse en posición ética o moral, de ser así, se estaría confundiendo la opinión ignorante y fóbica de alguien, con una toma de consciencia frente al otro, con un interés general. Otro comentario de alguna señora de bien un tanto mal hablada dice: Nuestro cuerpo Dios nos los hizo perfecto, cada cosa tiene un servicio....y estos homosexuales le dan dos servicios al kulo y dicen que de tanto usarlo para el sexo se les agranda y muchos pierden el aguante que viven kagados. No pienso comentar la parte teológica, pero sí el hecho de que un tabú, como el sexo anal, termine siendo junto al SIDA, la causa exclusiva de muchas misivas en contra del homosexualismo. Aún hay mucho miedo, desconocimiento y falta de interés por comprender otras realidades. Pero no pretendo seguir alimentando el odio destilado de esos mesajes, sólo sacar dos de los muchos comentarios allí escritos, no los más violentos e hirientes, tan sólo los de un par de personas del común que se atrevieron a poner lo que pensaban al respecto y que entiendo, comprenden una franja de la opinión importante, la que ha impedido que se creen leyes más modernas respecto al tema en el país y la que ignora o no se escandaliza con la noticia de que desde el 2000 al menos 60 personas hayan muerto por ser homosexuales. Cosas más importantes hay que arreglar, pensarán. Plata para esos desfiles es despilfarro, hay cosas más urgentes, dirán.

Pero entonces qué hacer ante una opinión pública desinformada, con miedo, indiferente, altamente influenciable por los dictados de un pastor o un cura con ínfulas de protector de la moral nacional (si es que eso existe), o un presidente- papá- decimonónico, que llama al sexo gustico, y lo aconseja sólo después del matrimonio. Francamente no sé. Lo único que puedo aconsejar es que quienes sean homosexuales lo sean más allá de una marcha inocua, lo sean en sus trabajos, en donde estudian, lo sean en el supermercado y en las panaderías, en los estadios y centros comerciales, en la televisión y el gobierno, con sus familias y amigos, lo sean día a día en toda actividad, no sólo en los saunas y videos porno, no sólo en bares y discotecas. Pocas personas se atreverían a escribir lo que leí en el foro si supieran que hablan de su hermano, de sus hijos, de su amigo, de su compañero de trabajo, de su padre o madre, de quien les arregla el carro, de su profesor, de quien canta su canción preferida o de quien leen memorables prosas. Así todos nos daríamos cuenta que serlo es una condición u opción tan intrascendente en el interés general como la de tener los ojos amarillentos o ser vegetariano. ¿Nadie haría un desfile para demostrar su orgullo por tener los ojos de tal color o por que no le gusta la carne, o si?

Terminé por darle un tono trascendente y serio, aunque bien hubiera podido escribir a lo Vallejo, mandando a todos a la mierda y cagándome en cuenta cosa cree la gente, o desde una posición que me involucre más a mí y me incluya como víctima. Pero preferí evitar el patetismo, aunque algo de remanente hay, ustedes disculparán. Pero bueno, quería salir de esto antes de ponerme a terminar lo de mi relación con la música.

jueves, mayo 04, 2006

Una semana más

Una semana conflictiva, de eso no hay duda. Pero desde la barrera todo es más fácil. Cómo podría opinar sobre el paro si me la pasé en el carro de aquí para allá viendo cómo las filas en transmilenio desvordaban las previsiones, cómo este sistema aún anda rengo. Si hubiera tenido que estar ahí, de seguro habría madreado sin parar, o hubiera sacado algún librito para hacer llevadera la espera, madreando internamente, claro está. No era para menos, pero como uno anda en le norte y en carro, el mundo podría estar al borde del colapso y nadie se enteraría. Varias cosas quedaron claras:

-No es suficiente el transmilenio
-La izquierda puede ser tan represiva como la derecha
-Los transportadores tienen el poder de paralizar la ciudad
-Los presentadores y corresponsales de los noticieros tienen la increible capacidad de hacer que todas las noticias giren en torno a la estrellita pop, o la actriz culipronta del momento
-Esta ciudad es terriblemente pobre
-Jose Gabriel cree que el "landscape" colombiano es único
-Los españoles andan invadiendo emisoras y noticieros. Su estela de estupidez y mal español es inagotable
-La política da asco
-Pedro Aznar dio uno de los mejores conciertos de los últimos años en Bogotá, para una audiencia reducida en el Leon de Greiff y nadie, absolutamente nadie lo supo. Me imagino que los noticieros estaban ocupados tratando de traducir y entender Hips don't lie, con eso tienen para un año
-La feria del libro, si no fuera por panamericana, habría sido un fracaso
-Alguien recuerda cómo es esta ciudad sin lluvia?
-Este blog tiene tres visitantes, contandome
-2046, es una de las películas mas bellamente aburridoras e inentendibles que he visto ultimamente
-Que la verdad nada de esto importa mucho si se tiene a quien se quiere a tu lado mientras lo escribes

domingo, marzo 26, 2006

Respuesta a un artículo de El Tiempo

La siguiente es una carta que le envié a la señora Angela Marulanda, en respuesta a su artículo del domingo.

Después de leer su artículo sobre la adopción en parejas homosexuales, me vi abocado a escribir una respuesta a sus opiniones. Las razones son sencillas: soy homosexual, y no estoy de acuerdo con sus puntos de vista, que creo caen, en eso que en su primer párrafo usted llama falta de argumentos, y para no distorsionar la cito:

"Creo que un motivo por el cual es difícil resolver si es o no apropiado que se apruebe la adopción para parejas homosexuales, es que las razones en pro y en contra no se sustentan"

Frase que pensé tendría que ver con su escrito, sustentaría su opinión, fuera la que fuera, pero que muy a mi pesar es sólo el comienzo de un confuso texto, donde lo único que queda claro es que quien lo escribe tiene problemas para aceptar otras realidades diferentes a la heterosexualidad, y creyéndose un modelo, opina sobre cosas que no entiende, por ignorancia o prejuicios.

Voy por partes. Usted dice que tener hijos no es un derecho sino una capacidad con que nos privilegia la naturaleza. Hasta ahí todo está claro ¿Pero no iba acaso a hablar de la adopción?, ¿no es ella un derecho para aquellos a quienes la naturaleza no los privilegió con la capacidad para tener hijos? Claro, usted dice que igual la adopción es un privilegio, al cual sólo acceden personas que cumplen con una rigurosa lista de requerimientos. Pero este, lejos de ser un privilegio "natura" tiene que ver con su capacidad económica y el deseo de hacerlo, entonces pensar en la concepción y en la adopción en los mismos términos es altamente inadecuado, en vez de aclarar, confunde.

Entre los requisitos que usted menciona para poder ser candidato a la adopción, están la edad, su posición económica y su salud mental. Dice usted que no sólo a los homosexuales se les niega ese derecho, sino también a los muy jóvenes o muy viejos, a los pobres y a los enfermos mentales, pero en ningún momento sustenta el por qué de esas decisiones y cómo repercutiría en el niño el que sus padres adoptivos tuvieran esas características, se conforma con dar por argumento su simple mención. Pero no me dejo confundir, una cosa es ser pobre o enfermo mental, y otra ser homosexual. Es apenas obvio que una persona con escasos recursos económicos no pueda satisfacer a cabalidad todo lo que un niño necesita para su crecimiento, y que por lo tanto sea una causa para negar el derecho a la adopción. Si se está enfermo de la cabeza, tampoco se puede garantizar la estabilidad emocional que necesitaríaa un ser que crece aún. Pero en ningún momento, su artículo se refiere al caso específico de la homosexualidad, ¿no cree usted que una pareja de mujeres, con estabilidad laboral, deseos de conformar una familia, y la estabilidad emocional exigida a los heterosexuales, está en la misma capacidad de criar y darle a un niño o niña el afecto, educación y bienestar necesarios, que una pareja heterosexual?

Ahora bien, la pregunta que en verdad es relevante debe enfocarse hacia las necesidades de los niños. Y para no entrar con maniqueos en el tema, ir a nuestras infancias y ver que pasó allí.

¿Que modelo de familia se propone para que tipo de niños?, ¿estamos basando esos modelos en lo que creemos le hace bien a un niño o en la aceptación pasiva de un paradigma que poco tiene que ver con la sociedad y las relaciones en nuestro contexto?

Continúa usted diciendo que además de los requerimientos que usted cita, hay otro, inventado por usted al parecer, y que tiene que ver con la idea de masculinidad y feminidad, la cito:

"los padres y las madres, son modelos que les confirman su masculinidad a los hijos y su feminidad a las hijas, lo cual no pueden hacer los homosexuales"

"Así como una persona invidente no tiene el privilegio de conducir un auto, o un diabético tampoco lo tiene de comer lo que comen todos, los homosexuales tienen la limitación de no poder ofrecerle al hijo una imagen definida del género masculino ni del femenino, porque no son ni lo uno ni lo otro"

Aparte del sesgo tremendamente homofóbico de las frases anteriores, en donde insinúa que la homosexualidad es por un lado una incapacidad física y por otro una enfermedad, creo que es indispensable aclarar que no es ni lo uno, ni lo otro. Además su desconocimiento de la realidad de los homosexuales la lleva a pensar que son personas que no se identifican con un género. Nada más falso.

Haría falta aclarar que según eso, hay una idea general de lo masculino y lo femenino, ¿pero cual es? ¿Y es esa idea necesariamente importante?

Yo crecí en una familia de padres heterosexuales, al igual que la mayoría de mis amigos homosexuales. La conclusión lógica de esto es que la sexualidad de los padres no influye en el comportamiento sexual de los hijos, y por lo tanto no es suficiente razón como para negarles a dos personas con el deseo y la capacidad económica, su derecho a conformar una familia.

Pero su sarta de frases intolerantes no para ahí (es un artículo del periódico más importante del país). Cito de nuevo:

"Por otra parte, a pesar que las series de tv muestran a las parejas homosexuales como ideales, me pregunto si esa armonía es posible en familias conformadas por quienes han tenido que padecer el repudio de la sociedad y a menudo el de sus propios padres"

Acá es evidente que quien escribe esto tiene serios problemas para enfrentar su repudio y hacer parecer su texto "un intento de comprensión" y se convierte en una prueba de sus más sinceras aversiones, odios y temores. Pero bien sabemos que aunque es válido decir lo que uno piensa, no se puede pretender transformar una sociedad a punta de esos odios, de esas aversiones, de esos temores. Porque se estaría formando una sociedad temerosa y con odio. ¿Usted propone que el remedio a ese repudio sea vulnerar los derechos de quienes son repudiados? Eso no tiene el más mínimo sentido.

No cree usted que aceptar la adopción de parejas homosexuales, en vez de fomentar ese rechazo y ese estigma del que usted cree somos víctimas los homosexuales ayudaría a tener una visión más real de lo que en verdad significa ser homosexual, y por lo mismo atenuar el rechazo y la estigmatización.

Lamento que artículos como el suyo tengan la difusión de un periódico tan importante, y que eso que usted piensa pueda ser leído por tanta gente. Creo que desinforma y promueve amable y confusamente lo que en apariencia rechaza. Aunque tengo que reconocerle que sí, está sustentado como a usted le gusta, pero sustentado en el rechazo, la estigmatización, el odio, el repudio y por consiguiente en la estupidez. Pero no es nuevo para mi eso, ya sabía que esta es una sociedad estúpida y es apenas obvio que personas con la incapacidad natural de entender, pretendan ser modelos. ¿Una lástima no le parece?

domingo, enero 22, 2006

De uribe y las bienvenidas

Llego y me encuentro con noticias asquerosas. Las azafatas y el azafato repartieron, tan pronto empezó el vuelo hacia Bogotá, periódicos brasileros y también El Tiempo. En primera página, la noticia más importante de aquel día era la muerte de un niño a golpes por parte de sus padres. ¡Que buena bienvenida! Uribe hasta en la sopa y toda Suramérica hacia el otro lado, irremediablemente nos quedaremos solos, con nuestros paras en el poder y nuestras masacres legalizadas. Es triste que más de la mitad de la población esté en la pobreza y se siga pensando que la seguridad lo es todo. Tenemos índices de indigencia que dan vergüenza, y mientras, el presidente pensando en cómo hacerle para seguir en el poder por otros cuatro años. La ley de garantías no sirvió para nada, los carteles gigantes del partido U inundan la ciudad con los mismos nombres de siempre, pero ahora totalmente convertidos al uribismo, fanáticos del Mesías Álvaro. La política en Colombia se convirtió en fanatismo. Un Cartel por la avenida 30 decía UR E (con los espacios y todo), hace poco volví a pasar y ya iba por UR BE. Aun no se puede hacer campaña oficial pero nuestro jerarca siempre se sale con la suya, o si no se pone bravo y sale a relucir su mal genio pataletudo y empieza a difamar de los que alguna vez estuvieron de su lado pero se dieron cuenta de la trampa y la mentira de su discurso apologético a la violencia. Pardo fue el peor afectado hasta ahora. Es muy fácil inventar noticias si se está en el poder y muy difícil desmentirlas si es el fanatismo el que impera. Pero en fin, me iré a desayunar y pensaré en cosas más amenas, sólo quería poner algo en el blog y siempre termino escribiendo sobre lo que menos quiero.

sábado, diciembre 17, 2005

Nuevas noticias, viejas desilusiones

Por un lado estoy contento de poder anunciar un cambio para los post que haré a partir del 22 de diciembre, con motivo de mi viaje por suramérica. Será durante unas semanas un blog de crónicas de viaje. Intentaré escribir a diario desde los sitios donde esté, y a mi manera les haré saber cómo siento los lugares por lo que pase. Por otro lado, veo que los comentaristas no volvieron a hacerse sentir. Yo cumplo con mínimo un escrito semanal, algo que me propuse para evitar que el blog muera, pero espero tambien que quienes vengan y visiten el blog, se hagan sentir; no numéricamente, pues el contador sigue subiendo, sino con opiniones, quejas, sugerencias o lo que les de la gana. Sepan que siempre serán leídos y bien recibidos.

Ya son más de mil visitantes, lo cual no dice mucho, pues mis visitas al blog para ver quien me ha visitado sumarán la mitad de tan abultada cifra, igual me siento orgulloso de no haber dejado morir el blog a pesar de tener tan ingratos lectores. Como es época de buenos sentimientos y corazones generosos, trataré de olvidar mi odio hacia ustedes y les desearé que coman bueno, pasen rico, quieran a los suyos, combatan la mentira, no maten a nadie si no es de risa, piensen en votar por otro distinto de Uribe, tengan el mejor de los sexos con la persona que quieren y finalmente, haganle un comentario al blogsito. Como ven no estoy muy lúcido hoy, pero igual escribo. Felices fiestas.

domingo, diciembre 04, 2005

¿El poder, una enfermedad genética?

Escribe el columnista de El Tiempo sobre el delfinazgo en la clase política colombiana, acerca de cómo el poder se transfiere sanguíneamente en este país. Su preocupación nace de haber visto la portada de la revista Caras (una revista de esas para famosos y ricos donde todo es rosa, hermoso, y valga decir, estúpido y terriblemente aburrido), en dicha revista los hijos de los tres últimos presidentes, contando al actual pro-dictador Álvaro Uribe Vélez, posan con sus padres en distintos lugares del Palacio de Nariño; no sus hijas, sólo sus hijos, tal como lo hacen los enmohecidos monarcas europeos para revistas de la misma calaña en el viejo continente. El hecho, de apariencia intrascendente, tiene el tufillo indiscutible de salir del más anquilosado costumbrismo político del país de: La Estupidez Siempre Arriba, donde lo que cambia es la cara, nunca el apellido.

Recuerdo perfectamente a estos cuatro personajes, dos de ellos de un mismo padre; la genética le fue favorable al afortunado Álvaro, que tendrá La posibilidad de ver su “herencia” dos veces en el palacio (no por nada se llama palacio). No le bastó con la reelección. Si seguimos así, tendremos a algún Uribe merodeando por el palacio en los próximos treinta años.

Soy de la misma generación de estos “jóvenes promesa”, los vi por televisión bostezar durante la coronación, perdón, posesión de sus padres y aunque no supe de sus vidas por bastante tiempo, no era difícil imaginar que volverían a su pobre país, a pesar de ser privilegiados del sistema y podrían vivir con holgura en cualquier parte, aún sin trabajar. Como abogados, ingenieros o administradores se habrían hecho camino sin dificultades en grandes multinacionales, pero el virus del poder se les inoculó desde la concepción. Ahora vienen por lo suyo.

¿Por qué no se dedicaron al arte, al deporte o al reconfortante ocio? ¿Por qué estar en carreras afines al poder, pudiendo hacer de las suyas sin la incomodidad de tener que dar discursos en plazas abarrotadas de pueblo? ¿Cuando se repetirá lo del hijo de Belisario, que desde su condición de homosexual (asumiendo que es un condicionamiento) escribió para El Espectador un articulo emotivo y real para el día de la celebración del orgullo gay y no para pedir votos por nadie, ni para anunciarnos su próxima candidatura al senado?

Espero con ansias el día en que la política deje de ser una oportunidad de ascenso en los escaños sociales, un trampolín a la fama de gente sin gracia, con la única virtud de ser hijos de un presidente y empiece a ser la plaza para la discusión y el debate de ideas.

Propongo que al menos estas publicaciones de lo inane y vil, dejen (inane y vilmente) de creer en los esquemas de poder patriarcales, y tomen fotos de las hijas de los presidentes y expresidentes, no ya en el Palacio, sino en las contaminadas playas de Cartagena, de pronto hasta reinas terminan siendo.

domingo, octubre 30, 2005

Un pequeño manifiesto que encontré en mis archivos

Salí profundamente afectado de esa conversación, algo había pasado en todo eso que dijimos. Pensé en escribir el Manifiesto en ese mismo momento, hablar de todas las malas pajas, los momentos vacíos, las conversaciones insulsas, los lugares comunes, el temor al futuro, a la enfermedad, a fallar, a que me fallen, al zapping infinito, al tiempo, a no escribir nada que valga la pena, a no decir la verdad, a decirla burdamente, también hablar de las grandes frustraciones, de las pequeñas, que en ultimas son las mismas pero con distinto nombre, del desamor, del amor, del odio, del aburrimiento, de este comienzo de siglo tan extraño, de las guerras, de mis fobias, mis deslices, mis desfachateces, mi incredulidad, mi falso ateísmo, mi mediocridad, mi incapacidad de hablar con mi mamá, del temor de mi padre a acercárseme, de mi estupidez, de tantas palabras dichas a destiempo, de tantos intentos fallidos, de mi vida, que no para de redefinirse, y no para de sorprenderme, en un hotel en Armenia, en una sala de Chat, frente a la fría pantalla, en una novela que no pienso acabar, en una conversación premonitoria, en un sueño, en la voz de Carlos, en la tecnología cada vez más lejos de mi humanidad, de mis intereses, en cada momento perdido por una debilidad de carácter, por una sonrisa fingida, por una frase armada, por guardarme lo que siento, por no saber como decirlo, por decirlo mal, por incomprender a los demás, por sentirme incomprendido, por la soledad, por la compañía indeseada, por la estupidez, por el clima equívoco, por la enfermedad, por no entender qué pasa, qué quiero, qué siento, qué es real, qué me afecta y qué no, mencionar también los amores no correspondidos, los falsos, los dolorosos, los imposibles, los de una noche, los de toda una vida, los aberrantes, los sexuales, los impulsivos, cómicos, lascivos, aburridos, intensos, abatidos, obligados y soñados, maldecir las malas comidas, las presentadoras de farándula, el metal gótico, las niñas estúpidas, los relojes, el mal tiempo, el buen tiempo, la felicidad, la tristeza, las religiones, a dios, a tanta veleidad que se dice en su nombre, al cine colombiano, a las comedias gringas, a la palabra gringo, a la caridad, la comida de mar, los animales que se extinguen, los niños que no paran de morir de hambre, los jingles, las propagandas de detergentes, la opera, los cuenteros que se creen muy chistosos, la pelota de letras, los realities, las novelas, los actores, los escritores, a los que creen que se ven mejor hablando en ingles, a los rubios, los ojiazules, los niños ricos, la pobreza, la falta de ingenio, el trafico bogotano, los políticos, la arrechera, los bebes, los perros babosos, la mierda sin recoger, la diarrea, la palabra destino, la física subatómica, las novelas históricas, las filosofía contemporánea, el arte, los cantantes pop, al presidente de Colombia, la reelección, los petroleros, los fabricantes de armas, la gripa aviaria, los huracanes, el conflicto palestino, los políticos, sus políticas, la propaganda, los subliminales, la psicología moderna, la historia patria, los próceres, la represión, el castigo, el secuestro, la tortura de escuchar a shakira, los noticias de último minuto, el fin del mundo, los relíanos, los masones, los templarios, los alquimistas, la locura, la rumba de fin de semana, el halloween, la navidad, la semana santa, las vacaciones, los trabajos mal pagos, los archimillonarios, los miserables, los arribistas, los revolucionarios, los conservadores, los izquierdistas, los científicos, la tecnología, la jaqueca, la falta de humor y este mismo manifiesto que no termina y no debe terminar.